viernes, 26 de agosto de 2016

Los amigos también rompen el corazón... Y las amigas peor.

"Los amigos también pueden romper tu corazón". Cuánta razón en una frase, cosa que yo jamas había experimentado. Probablemente, casi seguro, porque jamás tuve realmente una amiga, siempre he sido bastante indiferente con las personas, les tengo aprecio, pero si deciden alejarse por algún motivo o por ninguno, pues sólo pienso "bueno, igual no me caía tan bien" pero con ella todo fue bastante diferente, nunca conocí a una persona que me comprendiera, que le pudiese contar cualquier cosa que me pasara y sin ser juzgada, una persona que aportara a mi vida, una amiga que no viviera hablando de las demás, sino con quien habláramos cosas verdaderamente importantes para la vida y para nuestro crecimiento intelectual, una persona con quien pudiese reírme de la cosa más tonta, una persona como sólo ella es.
Jamás derramé lágrimas por perder una amistad, eso que en eso soy experta, no tengo una sólo amistad fuerte de años, con la mayoría aún hablamos pero no existe el lazo que hubo en otro momento de nuestra vida, me he acostumbrado a personas desechables, a que las amistades fluyan de una época de mi vida a otra, pero a ella, con poco tiempo llegué a sentirle un aprecio bastante diferente y duele saber que se siente mejor alejándose de mi. Duele saber que no volveremos a reír juntas, que no vamos a hablar sobre la estupidez de las personas, que no vamos a compartir una comida, que no la veré crecer, porque sé que hay mucho potencial en ella y que podría lograr cosas geniales con o sin apoyo pues es una persona inteligente e independiente, y duele saber que no estaré para apoyarla en el camino y que desde lejos la veré caer y levantarse, desde lejos veré su sus fracasos sin poder animarle a seguir, desde lejos veré su éxito sin poderle decir que yo siempre creí en ella.
La conocí por una persona que hoy en día me es totalmente indiferente, pero que no se equivocó cuando me dijo que tenía amiga con quien yo me llevaría muy bien.
Quizás de eso se trata la vida, o al menos la mía, de perder a quienes amás intensamente.