Estaba más dormida que despierta cuando noté su silueta,
la silueta que por años he querido ver,
la silueta del ser que me ha hecho fantasear desde niña.
Supe en el momento que era él y no tuve miedo.
Le pedí que se acercara pues estaba en la puerta de mi habitación,
le exclamé que me tomara pues deseaba que él me amara,
lo hizo de una manera que jamás nadie nunca,
sentí la fuerza y la pasión que sólo él podía tener.
Su cuerpo grande y pesado contra el mío tan ferviente,
su falo escamoso y punzante que aunque dolía no quería que parase,
fue el encuentro que anhelaba desde la adolescencia
pero a quien deseaba conocer desde que era muy pequeña... Lucifer.