Quería ser un hada y en polvo de hadas se transformó
tenía tantos sueños que fueron enterrados en un cajón,
un cajón de recuerdos con objetos de ella que su mamá conservaba,
pues su alma fue arrebatada y su cuerpo jamás encontrado.
Cinco años tenía, salió de la escuela a esperar a su mamá,
no pasaron ni 3 minutos cuando desapareció
nadie vio nada, o nadie quiso haber visto
pues el temor era abundante y las esperanzas de cambio casi nulas.
No hablo de Tania, no hablo de Raquel, tampoco de Roxana,
hablo de todas las que desaparecen a diario,
las que salen en las noticias, y de las que nadie se enteró.
Hablo de tu hermana, y también de mí pues podría ser yo mañana.
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