martes, 22 de octubre de 2019

25.

Mañana cumpliré 26.

Los 25 han sido como debían serlo, sí, caóticos.

Ha sido la edad más dura que he vivido, eso que las separaciones más feas las viví antes, no ha muerto nadie que amo, todo está "bien".

Resumiré la fuerte experiencia compartiendo 25 cosas que aprendí.

1. Las amigas abandonan.
2. El amor no debería doler, pero duele.
3. Los perritos curan la depresión.
4. Los fármacos psiquiátricos son una mierda.
5. Mi mami es genial.
6. La familia es complicada.
7. Con mi papi es mejor calidad que cantidad.
8. El transactivismo es misógino.
9. Técnicas de respiración.
10. A amarme.
11. El café empeora la ansiedad.
12. El té chai también afecta.
13. Se puede adelgazar sin vomitar.
14. A cepillarme correctamente. 
15. A desahogar mis penas comprando.
16. Existe gente más pendeja que yo.
17. Existe gente mucho más inteligente que yo.
18. Se puede llorar más de dos horas "sin motivo".
19. Nayib Bukele es una mierda de presidente y de persona.
20. La prostitución es esclavización de mujeres.
21. El porno es la propaganda del patriarcado.
22. A veces un buen amor es muchísimo mejor que muchos a medias.
23. La felicidad no existe.
24. La universidad no es sólo para bachilleres recientes.
25. Un psicólogo también te puede romper el corazón.

Año nuevo, motivos nuevos para estar deprimida. Pero me he planteado la meta de en un año estar mejor.



miércoles, 2 de octubre de 2019

Abandono.

La semana pasada me escribieron de la oficina del psicólogo diciéndome que se posponían las citas hasta nuevo aviso pues tenían algo administrativo, el lunes escribí para ver qué ondas y me dejaron en visto, hoy volví a preguntar y me dijeron que el licenciado Oscar Díaz estaría trabajando con una empresa y que atenderá a partir de las 4 p.m., y que quedaba un cupo para sábado a las 8 a.m. Mis citas solían ser miércoles a las 2 p.m., ya que ese día descanso.

Temprano fui al Seguro Social para pasar con la psiquiatra de ahí pero me dijeron que necesitaba una referencia de medicina general antes, habían unas 35 personas lo cual indicaba esperar 4 horas, a eso sumarle el tiempo que esperaría para pasar con la psiquiatra.

Aproximadamente en marzo estuve con una psicóloga, de pronto un día no llegó, dijo que intentó avisarme, ya después me dijeron que ella ya no me podría atender y que me avisarían cuando hubiese un espacio disponible para mí con alguien más.

En junio fui con una psiquiatra, me agradó, después resultó ser religiosa y me hizo comentarios desagradables respecto a mi bisexualidad, se expresó mal de las personas con orientación sexual diversa en general y decidí ya no ir más donde ella pues me hizo sentir incómoda.

Un año y 3 personas PROFESIONALES que me han hecho sentir abandonada, sé que no es su responsabilidad mantenerme estable pero pienso que por su profesión deberían tener más cuidado y no sé, ¿decencia?

Me siento de la verga, todo el día he tenido ganas de llorar y hasta ahorita exploto. Estoy muy cansada.

Vi una esperanza, pensé que en un año podría estar ya completamente sin fármacos y ya sabiendo manejar mejor mi ansiedad con ayuda del psicólogo, pero no fue así, no puedo conseguir fármacos pues no tengo receta ya que no tengo psiquiatra, y no tengo ayuda terapéutica pues mi psicólogo tiene otras personas que atender.

Quizá jamás lograré salir de esto, quizá mi vida está destinada a ser llena de ansiedad, ataques de pánico, depresión, despersonalización, insomnio, pesadillas y de más mierda.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Cosas que me gustan.

El otro día el psicólogo me dijo que hiciera una lista de cosas que me gustan hacer, cosas que ya no hago y cosas que me gustaría retomar.

Le mencioné escribir, pues es lo que más he hecho desde que tenía 9 años, es lo que hago mal pero disfruto mucho haciendo, es lo que duele y libera, lo que libera cuando duele y duele cuando creo que ya no lo hacía.

Constatntemente pienso que las cosas que planeaba ser o hacer ya no son alcanzables, que son simples montones de ideas que quedaron guardadas en muchísimos cajones en mi mente, desordenados y sucios.



¿Qué hacer para volver a creer... en mí?

Cansada.

Estoy cansada de esperar,
esperar que algo vaya a pasar,
esperar que la vida vaya a cambiar,
esperar que todo tome su lugar.

No espero que esto rime, sólo espero dejar de esperar,
¿acaso no puedo parar?
Mi mente me acongoja, mi mente es mi enemiga más fuerte,
quizá la única y estoy cansada.

¿Cómo se vuelve a ser norma?
¿Algún día lo fui?
No recuerdo una faceta de mi vida en la que no haya existido doña ansiedad.
Siempre ha estado en mí... quizá mucho antes de lo que yo creo.

Confuso, confuso como puede atacarte,
doloroso y traumante,
a veces no sé si es una crisis nueva
o una crisis creada por el miedo a otra.

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martes, 27 de agosto de 2019

Opciones.

Ya no aparecen muchas visitas a mi blog, ¿será que todas las visitas pertenecían al mismo usuario?

A veces me siento que la depresión ha disminuido, que la vida está siendo menos mierda o que ya me acostumbré a estar mal. La última opción me aterra y es la que siento más acertada.


domingo, 4 de agosto de 2019

Ansiedad, ¿síndrome de abstinencia?

Pues dejé de tomar mis pastillas sólo porque sí, me agradó pues ya no andaba somnolienta ni débil, desafortunadamente empecé a sentirme muy mal, dolores de cuerpo horribles, insomnio, pesadillas y hoy la insoportable sensación de alfileres en toda la piel.

Estoy cansada de todo, cansada de la ansiedad, cansada de la depresión que ésta ha ocasionado, cansada de vivir así. Hay personas viviendo situationes más difíciles, situaciones diferentes mejor dicho, pero yo no puedo con lo mío, me tiene harta y no sé cuánto más soportaré estar así.

Volví a tomarlas hoy domingo, no las tomaba desde el martes. No sé si mejoraré algún día, no sé si estaré bien sólo con pastillas, no sé absolutamente nada sólo que me siento de la verga.

sábado, 13 de julio de 2019

Psiquiatra.

Pues bueno, el sábado pasado mientras almorzaba en el trabajo me dio una fuerte taquicardia totalmente de la nada, quedé cansada después de eso como si hubiese corrido. Luego el lunes en el trabajo, de nuevo totalmente de la nada sentí síntomas completamente nuevos, una presión en la cabeza y una incomodidad en la panza demasiado extrañas, empecé a descontrolarme, quería llorar y salir de ahí. Le escribí a mi mami, pedí permiso a mi supervisor para ir al hospital y mi mami me llevó.

Pasé con el médico general, le expliqué que padezco ansiedad hace 14 años sin haber sido nunca tratada, pero que tenía nuevos síntomas y desconocía si eran parte de lo mismo, de inmediato me pasó con la psiquiatra.

Hablé con la psiquiatra, me dijo que lo normal de la ansiedad y depresión era 7 y yo estoy en 36, mi mami entró conmigo, por tanto escuchó cuando dije que no quiero seguir viviendo y que me siento como una carga para las personas que me rodean.

Me dejaron tres medicamentos, uno de ellos me duerme por completo, como no dormía desde que era bebé probablemente y afortunadamente toda esta semana no he tenido ataques de ansiedad, o si los he tenido han sido bastantes mínimos, no sé si es un efecto placebo pero me siento tranquila, también muy esperanzada.

Fui al día siguiente con la psicóloga del trabajo, desafortunadamente ella puede atenderme sólo una vez al mes durante 30 min, así que hice cita en otro lado donde hacen estudio socioeconómico y pues el miércoles tengo que presentarme por primera vez y será así semanalmente.

Veo una luz, mi mami y mi pareja me han estado apoyando mucho y es todo lo que necesito, mi papi como siempre muy indiferente pero bueno, cada quien tiene sus propios rollos mentales y yo estoy emocionada, es muy posible que pueda tener la vida normal que por años no he tenido, que pueda ser independiente, valiente, fuerte, NORMAL.

A ver qué pasa.

lunes, 22 de abril de 2019

Vacía.

Me siento vacía, solitaria, gris.
No siento alegría, tampoco siento dolor. Me preocupa. Suelo vivir con un dolor que me ataca abruptamente y con carcajadas que incomodan cualquier momento apacible, pero de momento no siento nada, y asusta.
Me siento todos los días demasiado aburrida para hacer cosas o salir, pero a la vez el pasar sin hacer nada me pone peor. Me siento encerrada en mí misma.

Precisamente hoy me siento con ganas de hacer algo que me gusta y ni siquiera sé que es. La vida me tiene mal, la vida que yo misma elegí.