lunes, 28 de marzo de 2016

El día en que dejé de creer.

Cuando tenía unos 11 años empecé a ir a una iglesia evangélica con mi mami, de niña íbamos con mis progenitores de vez en cuanto a misa, pero al separarse a mi mami la invitaron a esa otra iglesia, no me gustaba pues tenía que quedarme aparte con un montón de niños desconocidos, nunca he sido muy buena para socializar. Luego a los 14, a mi mami la invitaron a una especie de retiro en otra iglesia siempre evangélica, ellos lo llaman "encuentros" y comenzamos  congregarnos ahí, yo también fui a uno de esos encuentros, son unos retiros "espirituales" donde hablan de diferentes temas, se canta y hacen algo que yo jamás había visto, lo llaman "la unción del espíritu santo", yo veía a un montón de niñas llorando y cayendo al suelo, yo no sentía nada y me preguntaba si algo andaba al conmigo, si acaso el espíritu santo no quería acercarse a mí o qué.
Luego seguí asistiendo a reuniones en las que seguía sin sentir nada, hasta que un día me lo propuse, yo quería sentir lo que todos decían sentir, quería poder llorar o caerme al suelo, y pues lo logré, sentí que algo recorría mi cuerpo, como escalofríos, lloré y hasta caí al suelo. Empecé a ser parte del ministerio de escuela bíblica a los 15 años, me gustaba mucho, disfrutaba formar parte de algo que tuviese que ver con enseñar lo que me gustaba.

A los 17 años me empezó a gustar mucho la escena "metalhead", la música siempre me había gustado, pero empecé a meterme un poco a más de lleno, conocí personas escépticas y pues como siempre me ha gustado saber porqué las personas piensan de la manera en que piensan, busqué al respecto, pero yo seguía muy creyente. A los 18 retomé mi lectura sobre ateísmo, agnosticismo y hasta satanismo, empecé a dudar mucho la existencia de una deidad, de hecho encontré un blog llamado "Ateísmo para cristianos" que me pareció buenísimo, pero un día estando en una iglesia de esas "alternativas" "hardcore" donde tocan rock cristiano y todos son más relajados, yo pedí a "dios" una "señal" de su existencia y en efecto, sentí algo, mi conexión era tan fuerte que hasta llegué a hablar en lenguas, son una especie de idioma angelical que pocos logran tener.

A los 20 años empecé mi relación actual con un niño bien y cristiano, entonces yo sentía que estaba en lo mejor de mi vida hasta teniendo a un novio con mis mismas creencias, lastimosamente se fue a vivir un tiempo a Estados Unidos. Como volví a pasar sola y volví a salirme de la Universidad, comencé a buscar ocuparme en algo, lo que más deseaba era formar parte de alguna organización acerca del veganismo, y la encontré. Conocí personas con la misma manera de pensar que yo acerca de los animales, pero que eran no creyentes. Me empecé a relacionar bastante con uno de ellos, congeniamos en bastantes cosas entonces pensé que era una persona con quien podía hablar sobre mis dudas acerca de dios. Al principio sólo le pregunté que porqué no cree, ya más adelante le dije las cosas que siempre me han tenido con duda, platicamos al respecto y me mostró vídeos con explicaciones buenísimas, le hablé sobre mi temor de declararme atea por si el infierno existiese y me tocara ir ahí después de morir. Él tocó ciertos puntos que tenían mucho sentido, me convencí al fin de que no existe ninguna deidad, ni paraíso ni infierno, en ese instante sentí fuertes deseos de llorar, todo en lo que creía, todo de lo que en muchas ocasiones me aferré, todo lo que me hizo sentir protegida, amada y fuerte era un invento de mi imaginación a causa de cuestiones aprendidas a lo largo de mi vida, pero a la vez era un alivio gigante, me sentía verdaderamente en libertad, dejé de sentir miedo de que si hacía algo indebido sería castigada por un ser sobrenatural.

Y así fue cómo dejé de creer, hoy sé que nada de eso es real, eso me hace vivir muchísimo más tranquila pues hago lo que deseo sabiendo que las únicas consecuencias de mis actos son terrenales, no tengo miedo de "espíritus demoníacos" por la noche, soy dueña de mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario