"La niña, que siempre la llamaron niña, cree que sólo es una niña si se dirigen a ella como tal: niña siéntate, niña cállate, niña pórtate bien, niña no digas eso, niña ven.
Un día la profesora dice: «los niños que hayan acabado el ejercicio, que salgan», ella no se mueve.
— ¿Por qué no sales?
— No, como dijo los niños...
— ¡Niña!, cuando digo los niños es todo el mundo, tú también.
Ella sale y piensa: cuando dice los niños también soy yo; y cuando vuelve del recreo, dice la profesora: «los niños que se quieran apuntar al fútbol que levanten la mano», ella la levanta.
«¡Qué no, que dije los niños!». Y claro, ella piensa: ¿niños no es todo el mundo?
Desde ese momento estás preparada para contestar a lo que te echen, tú ya sabes que a veces eres “los niños” porque es genérico, pero a veces no eres, porque es específico, son solo los niños varones. Ellos siempre están incluidos, nosotras, a veces.
Y yo digo que de ahí viene la famosa intuición femenina de pasarse toda la vida adivinando por el contexto ¿me estarán nombrando? ¿Estaré yo?". Teresa Meana.
domingo, 30 de octubre de 2016
La niña que siempre fue llamada niña.
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