Me provocás ganas de lanzarme, de enamorarme fuerte, de sentir profundo, de amar.
Qué fácil fue caer con vos, si sos una maravilla.
Recuerdo perfectamente el primero momento en que te miré, no el primer momento en que te vi... aunque bueno, ese también lo recuerdo pero no fue impactante; pero la primera vez que te miré, con tus cabellera alocada, tu sombrerito y tu risa. Sin saber porqué, mucho antes de eso busqué llamar tu atención en un bobo grupo de whatsapp, luego ese día, no sé porqué pero quería que te quedaras, aunque no recuerdo un montón de cosas debido a mi alto nivel alcohólico de ese día pero recuerdo la sensación. Luego que me escribiste preguntando si de casualidad yo tenía algo que perdiste... cariño, si me perdiste a mí en otra vida pues ya me encontraste y yo a vos.
Sin siquiera intentarlo, te fuiste metiendo mucho en mi mente, buscaba la manera de mencionarte en mis conversaciones y jamás me sentí con el "debo buscar una excusa para hablarle" ya que no parábamos de hablar.
Me animé a lanzarte una indirecta, en broma o no, dependía de lo que querías, y de pronto creí que no querías pero en el fondo algo me decía que sí. Imposible olvidar la manera en que lo comprobé cuando me atreví a darte un beso, y es que necesitaba sentir la textura de tus labios, la dulzura de tus besos, la humedad de tu lengua, la pasión de tu aliento, necesitaba sentirte cerca de mí.
Y le pusimos nombre y fecha a lo que hemos estado viviendo.
No sé, tengo un buen presentimiento y pues por hoy no diré nada más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario